roberto quesada, honduras
Escritor y honorable, pero no cónsul
En estos días en que Nueva York salta del verano al otoño; en que las calles de Manhattan son ríos por los cuales es imposible avanzar en auto, pocas veces el peatón tiene la ventaja pues con el comienzo de la 62 Asamblea General de las Naciones Unidas, ahora, más que nunca,
se cierran calles completas (y, por si fuera poco, juegan los Yankees), se bloquean avenidas, se registran bolsos, la policía parece parte del desfile en la alfombra roja de la farándula del poder gubernamental mundial pues se les puede ver a caballo, motocicletas, helicópteros,
lanchas frente al edificio de las Naciones Unidas y si ya de por sí Nueva York es siempre subida de adrenalina con esta inyección de las Naciones Unidas desborda en alegría, neurosis, bocinas, nervios y de todo un poco, pero, sin duda, sí se nota que la ciudad se convierte en la casa de cantidad de presidentes, primeros ministros y todos los etcéteras del poder de todas partes del mundo.
Pero por ahora no vamos a hablar de política sino de literatura o, más bien, de confusiones que provoca la literatura. Aunque la literatura y el periodismo son parientes cercanos no hay duda de que en ambos existen sobresalientes y mediocres. Un periodista que no ejerce bien su profesión es aquel que no se informa, que escribe basado en la especulación, en el qué dijeron o lo que le chismearon y es incapaz de investigar teniendo al alcance de la mano herramientas tan eficaces como el Internet, y, por supuesto, que carezca de lo elemental para el manejo del lenguaje en el idioma que dicho periodista se manifieste.
Esto le ha sucedido a la periodista dominicana Miriam Ventura, quien ha escrito un artículo en el Diario Digital del 21 de septiembre (www.diariodigital.com.do) de la República Dominicana en el que insiste, con cierto resentimiento, en llamarme Cónsul de Honduras en Nueva York. El artículo en mención se titula El Boon (que escrito correctamente es Boom) de la narrativa dominicana en New York, bajo la firma de la periodista Miriam Ventura.
Sin duda que me alegra sobremanera que, sin ser dominicano, se me cite en el artículo cuyo enfoque, según el título, estaría centrado en la narrativa dominicana en la ciudad de Nueva York. No puede uno sino sentirse orgulloso que se le cite en la tierra de don Pedro Mir, Juan Bosh, las hermanas Mirabal, Juan Luis Guerra y tanto talento en tantas áreas de la vida.
Ventura hace un paralelismo de mi obra y la del escritor dominicano Viriato Sención, que me parece correcto no sin antes aclarar un par de puntos, como, por ejemplo, que es de vital importancia destacar que el libro de Sención Los que falsificaron la firma de Dios, es eminentemente político y se refiere a temas directamente de la historia de la República Dominicana, en cambio mis novelas, y principalmente la más citada por Ventura, Big Banana, es una novela, en lo que se entiende como ficción (valga la redundancia). Con ello no digo que las novelas carezcan de política sino que simplemente mis libros no se inclinan a ninguna condición partidista o ideológica hondureña sino que son sobre la realidad latinoamericana que viven los inmigrantes en los Estados Unidos y especialmente en la ciudad de Nueva York.
Tal vez mi asombro mayor del artículo de Miriam Ventura me lo llevo cuando dice: “Gracias a una visita o tour con los diferentes promotores y vendedores de libros propiciada por el Sistema de Educación de Westchester, y entidades privadas me enteré de la condición de Cónsul General de Honduras de Roberto Quesada, autor de Los Barcos, (The ships) y Big Banana (The Big Banana) además de otros libros”. Quiero dejar clarísimo que no soy Cónsul, y no es que sea nada malo ser Cónsul (de hecho, Pablo Neruda lo fue) pero sí lo es de países como los nuestros, y sobre todo cuando en los medios de comunicación de Honduras y Nueva York se ha informado sobre actos de corrupción en algunos consulados de Honduras en los Estados Unidos.
Quizá haya un error de interpretación, o traducción, porque mi puesto es Counsellor, que proviene del lenguaje de la diplomacia, el francés, y que lo traducimos como Consejero. Soy Consejero de la Misión de Honduras ante las Naciones Unidas, algo que dista mucho a lo de ser Cónsul, ya que nosotros no tenemos funciones administrativas del dinero del pueblo.
Más adelante Ventura insiste: “Quesada es hoy por hoy el Honorable Cónsul de la República de Honduras en Nueva York. Su suerte no la tuvo Sención, quien apostó a irse a la Republica Dominicana de la mano de un cargo político…”. Pues creo que la comparación no procede ya que mi puesto no lo debo a ninguna inclinación política ni partidista de mi país sino que creo que los escritores, aparte de escribir, también pueden ejercer otras funciones en el engranaje gubernamental de su respectivo país.
Y no contenta con los errores ya cometidos en su artículo, Ventura se aventura a decir: “¿A qué distancia están ambos (Quesada y Sención) del lector? ¿Y qué tan cerca de proyectos (no cuestiono su condición progresista) ajenos al lector se encuentran ambos? El precio lo verifica simple y llanamente su ausencia en las librerías, aunque dicha ausencia es intrínseca a otros escritores y por razones muy distantes”.
De ese enredijo sólo entiendo que Ventura nos acusa de haber cambiado la literatura por la política. Pues la respuesta es sencilla, todo dependerá de las librerías que el lector/a visite. En el caso de Nueva York mis libros han estado siempre (salvo en el tiempo en que se han agotado, en las librerías Macondo y Lectorum). También son de muy fácil acceso en Barnes and Noble y amazon.com, para dar solamente dos ejemplos. La era de Internet ha llegado y ahora existen otras vías en que los escritores nos encontremos con nuestros lectores.
De hecho, en abril pasado, junto al peruano Alfredo Bryce Echenique y el colombiano Plinio Apuleyo Mendoza, fui uno de los invitados especiales a la X Feria Internacional del Libro de la República Dominicana. Allí en ese bello país fui cálidamente atendido por colegas escritores, periodistas y lectores/as (que incluye al Presidente Leonel Fernández). Y les juro que fui en calidad de escritor, no como representante diplomático de mi país ante las Naciones Unidas. En esto yo soy como el gran escritor dominicano Avelino Stanley, actual Subsecretario de Cultura, quien, antes que nada, es escritor, después puede venirse cualquier otro título.
Así que cuando M. Ventura dice: 'Hace poco mas o menos un año Quesada andaba por algunos pueblos y ciudades del Bajo y sur ( Lower) de Westchester County, mostrándose en medios como The Journal News en el doble papel de Cónsul y de escritor que hablaba a los niños de las escuelas públicas'. Falta a la verdad pues anduve como escritor, eso sí, en una de las universidades en donde estudian mi libro Nunca entres por Miami, tuve como invitado especial al embajador de Honduras ante las Naciones Unidas, Iván Romero Martínez, para que hablara sobre Honduras. Quizá de allí viene la confusión de la periodista.
Con esto quiero dejarle claro a Miriam Ventura y a mis queridos lectores/as (los que ya son o están por serlo) de que soy Escritor y Honorable, pero no Cónsul.
Nueva York, NY, Sep. 2007.
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Por lobitogabriel - 28 de Septiembre, 2007, 8:47, Categoría: periodico
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